Reflexión escrita
Nuestra visita a Vinaròs fue diferente a la del resto de compañeros, porque nosotros no pudimos ir físicamente. Como solución para conocer el lugar, se nos propuso realizar el recorrido de la zona que nos había tocado por Google Maps y Street View. Esto hizo que nuestra forma de observarlo fuera bastante distinta, ya que podíamos ver los edificios, las calles y el paseo, pero no experimentar realmente el lugar.
Durante el recorrido me fijé sobre todo en la relación que hay entre la ciudad y el mar. El litoral parece tener mucha importancia en la vida del municipio, ya que alrededor de él se concentran viviendas, terrazas, zonas para pasear y diferentes actividades. No se trata solamente de un límite entre la ciudad y el mar, sino de un espacio que utilizan continuamente las personas.
Por eso, en mis dibujos he intentado representar algunas de estas situaciones. He dibujado personas descansando o paseando, terrazas, palmeras, edificios y también actividades relacionadas con el mar. Me interesaba más representar cómo se vive ese espacio que hacer dibujos exactos de los edificios. Al final, son las personas y las actividades que reallizan las que hacen que un lugar tenga un carácter determinado.
Una de las ideas que sugirieron durante esta investigación fue pensar que no nos contaría lo mismo un Vinaròs de septiembre, que uno de febrero, por ejemplo. La época del año puede cambiar completamente la forma en la que se utiliza el litoral, la cantidad de personas que lo recorren, los comercios que están abiertos o incluso el ambiente que se genera. Por lo que el momento de la visita condiciona la visión que se obtiene del lugar.
También me llamó la atención la cantidad de elementos que relacionamos con la imagen del litoral mediterráneo: las palmeras, las terrazas, las viviendas cerca del mar, la playa y las actividades náuticas. Todo esto genera una imagen bastante turística, pero al mismo tiempo parece ser un espacio utilizado de forma cotidiana por los propios habitantes.
La parte que más nos faltó al hacer la visita virtual fue la experiencia directa. En el ejercicio se habla de observar los sonidos, los olores, el ambiente o las sensaciones del lugar, y eso es algo que Google Maps no permite conocer. Podemos ver una persona sentada en una terraza, pero no sabemos qué está escuchando. Podemos ver el mar, pero no oír las olas ni notar el viento. Tampoco podemos saber realmente cómo cambia el ambiente del paseo a diferentes horas del día o temporadas como decía anteriormente.
Esto me hizo pensar en la diferencia entre ver un lugar y estar en él. En cómo habremos interpretado nosotros a partir de una pantalla y ciertas ideas previas que teníamos por ser una zona turística, y cómo lo habrá hecho el resto, con la oportunidad de interectuar con las personas de allí.
Aun así, el recorrido virtual me permitió fijarme en aspectos que quizá de otra manera no habría observado. Carteles que no me habría parado a dibujar en mi cuaderno, los accesos a la playa, las sillas de un restaurante, las señales... Todas estas cosas también forman capas que, juntas, construyen la imagen del litoral de Vinaròs. Mis dibujos intentan recoger precisamente esas capas y mostrar no solo cómo es el lugar, sino también cómo se utiliza y cómo se habita.
Al poner en común todos los dibujos del grupo también te paras a pensar en aquellos que has dejado pasar desapercibido y que, al verlos representados por otra persona, adquieren un nuevo valor para explicar la zona. Cada uno se ha fijado en una parte diferente del lugar y, al juntarlas, conseguimos construir una visión más completa del pueblo que la que habría podido obtener cada uno por separado.
Comentarios